Cómo limpiar paredes y pisos de ladrillos

Ya sea que se utilice en paredes o pisos, en el exterior o en el interior, el ladrillo es un material de construcción que se caracteriza por ser un buen aislante de humedad y temperatura, además de ofrecer un acabado atractivo y duradero.

Sin embargo las superficies de ladrillo necesitan de cuidado y limpieza para mantenerse como nuevos el mayor tiempo posible, conservar su integridad que le permita resistir los factores ambientales externos, y seguir ofreciendo las ventajas que lo caracterizan.

Cómo limpiar paredes y pisos de ladrillos

Las siguientes recomendaciones de mantenimiento son útiles tanto para paredes como pisos hechos de ladrillo, además de otras estructuras que tengan este material a la vista, como por ejemplo las áreas interiores y exteriores de las chimeneas y hogares, bancos, etc..

Para remover la suciedad que puede acumularse en las superficies de ladrillo se pueden utilizar limpiadores hechos en casa con materiales naturales, que suelen ser más asequibles que productos comerciales similares y que pueden ser más seguros.

Una de estas soluciones de limpieza es aquella que combina dos cucharadas de crema de tártaro (bitrartrato de potasio, también conocido como ácido tartárico o cremor de tártaro) con un poco de agua. La mezcla de estos componentes debe tener una consistencia parecida a la de una pasta fina que se aplicará sobre el o los ladrillos sucios y se dejará actuar por alrededor de 10 minutos. Cumplido ese tiempo se enjuaga con agua tibia y se limpia todo con un paño suave.

Este limpiador es más útil y práctico para superficies pequeñas, como las molduras de ladrillo alrededor de una chimenea. En caso de que se necesiten limpiar áreas más grandes, como un piso o una pared, se pueden mezclar dos partes iguales de vinagre blanco y agua y verter la solución en una botella con pulverizador para aplicarla sobre los ladrillos y dejar que repose por unos minutos. A continuación, se pasa una esponja para completar la limpieza. Si los adoquines lucen muy sucios, se puede utilizar un cepillo con cerdas plásticas y aplicar un poco más de presión en las pasadas.

Otro limpiador para superficies de ladrillo que puede elaborarse en casa es el compuesto por media taza de bicarbonato de sodio mezclada con tres cucharadas de detergente para lavar platos. La mezcla producirá una crema que deberá extenderse sobre la zona a tratar y se deja trabajar sus componentes activos por 10 minutos antes de frotar todo con un cepillo y enjuagar con agua tibia.

Cómo eliminar moho y musgo del ladrillo

Si la pared, piso o banco de ladrillo se encuentra en el exterior de la vivienda, su exposición directa a los elementos puede favorecer el crecimiento de musgo y moho, sobre todo en el caso de aquellas estructuras que no reciben mucha luz solar.

Para quitar esas manchas antiestéticas se puede utilizar una solución basada en la mezcla de una taza de lejía o lavandina en 4 litros de agua, que se aplica en la superficie de ladrillo con una esponja o un cepillo de cerdas plásticas para luego enjuagar y limpiar con un trapo limpio.

Durante la aplicación de esta clase de limpiadores, al igual que con los productos químicos comerciales, se recomienda utilizar guantes y gafas protectoras.





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