Cómo reparar paredes de yeso dañadas por la humedad

El agua suele ser uno de los peores enemigos de las paredes de yeso (conocidas también por sus nombres comerciales como Drywall o Durlock) y  y los efectos de sus daños, si no son tratados lo más pronto posible, pueden ser duraderos y agrandarse con el paso del tiempo.

Por suerte, la mayoría de las causas del avance de la humedad en los paneles de ese material puede ser detectada y corregida y, dependiendo del grado de avance, la reparación podría ser más sencilla de lo que podría pensarse en un principio.

Lo primero que debe hacerse para restaurar una placa de yeso dañada por el agua es detectar la causa de la filtración del agua y repararla. Puede ser que el origen del problema se encuentre en la presencia de agua estancada o a pérdidas en las cañerías. Dependiendo de la magnitud del daño y del grado de dificultad, el trabajo de reparación podría ser asumido por el propio dueño de casa o por un especialista.

En ambos casos, una vez que se determinó y reparó la el motivo, debe cortarse un orificio en el panel de yeso húmedo y permitir que el aire circule por la abertura para ayudar a secar el espacio. En esta etapa podría ser conveniente el uso de un ventilador para reducir el tiempo de secado.

Si después de 12 horas de circulación de aire se observa que aún hay áreas muy mojadas, es posible que se deban retirar más partes de la placa para aumentar la ventilación. Durante todo este proceso es importante vigilar que no se produzca la aparición de moho.

Una vez que el área de la pared de yeso se encuentre seca, se coloca un nuevo panel de yeso sobre el orificio. Debido a que el hueco llega a atravesar totalmente el panel, se puede pegar cintas de fibra de vidrio en la parte interior de la placa, formando una “cama” sobre la que se podrá fijar la masilla de relleno.

Reparación de paredes de yeso: Trabajos finales

También puede instalarse una tabla de madera contrachapada que servirá de soporte, si el orificio es más grande, para sostener el panel de yeso en su lugar, clavando éste último al tablero de respaldo y extendiendo un poco de masilla para juntas con una espátula.

Finalmente, una vez colocado el parche, se procede a alisar la superficie hasta obtener un acabado suave, dejándola lista para recibir la mano de pintura u otro tipo de revestimiento que lo haga coincidir con la decoración del resto de la pared.

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