Cómo instalar una tarima flotante de madera

La tarima flotante de madera es un tipo de piso que se instala fácilmente sobre pavimentos antiguos, ya sean de cemento, gres, corcho, vinilo, etc., dándole al ambiente un estilo renovado y elegante.

Esta clase de suelo tiene la ventaja de que su colocación es tan sencilla que no genera obras ni escombros ni hace falta retirar muebles y enseres de la casa. Asimismo, como sus piezas suelen venir barnizadas o enceradas de fábrica, no se necesita darle ningún trabajo de acabado posterior.

Sin embargo, la instalación de una tarima flotante puede complicarse en gran medida si no se toman las medidas oportunas y sobre todo si no se tienen en cuenta algunos aspectos muy importantes.

Después de haber calculado la superficie del piso a cubrir y adquirido la cantidad adecuada de tablas, se debe dejar las mismas en la sala donde se las va a colocar por unas 48 horas, con el fin de que la madera se aclimate correctamente y tenga una vida útil más larga.

En esta etapa preparatoria es importante que en el lugar haya una temperatura no inferior a los 17ºC y una humedad no superior al 70 por ciento.

También es importante verificar que el suelo sobre el que se extenderá el nuevo piso esté bien nivelado para asegurar una buena uniformidad de la superficie una vez que las tablas se ensamblen.

En este punto debe tenerse en cuenta que, debido a que la tarima flotante se monta sobre un suelo ya existente, el suelo subirá unos cuantos milímetros que pueden ser suficientes para hacer que las puertas no abran ni cierren bien. Esto se soluciona retirando estas aberturas y lijándolas en su parte inferior.

Esa diferencia milimétrica creada por nuevo piso también demandará que a los marcos correspondientes se les practique un corte a la medida del grosor del nuevo pavimento.

El trabajo propiamente dicho de instalación de la tarima flotante comienza con la colocación de la capa aislante, desenrollándola en la dirección longitudinal de las tablas.

Para colocar la primera hilera, se debe retirar el encaje macho de los tablones haciéndoles un corte a lo largo. Esto es necesario para que las cuñas distanciadoras se pueden apoyar bien entre el muro y cada tabla, dejando el margen de 10 milímetros necesario para permitir la dilatación de la madera. Se comienza colocando una tabla en una de las esquinas de la sala y a partir de allí se continúa hasta completar toda la hilera.

A continuación, se colocan las siguientes tablas encajándolas lateralmente en la hilera anterior, introduciendo el lado macho en la ranura con un ángulo de unos 25º.

Instalación de una tarima flotante: Trabajos finales

Una vez que se ha cubierto la mayor parte del suelo, se procede a colocar la última hilera de la tarima flotante sobre la penúltima, teniendo cuidado de que también se mantenga el margen de separación de 10 milímetros entre las tablas y la pared.

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Finalmente, se retiran las cuñas distanciadoras y se coloca un rodapié o zócalo de 15 milímetros de grueso para disimular las juntas de dilatación.

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