Cómo pintar puertas interiores de madera

Pintar las puertas de madera instaladas en interior de una vivienda puede ser una tarea sencilla y desestresante, además de constituir una manera rápida de renovar un ambiente con sólo cambiar el color antiguo de una abertura.

Si se trata de trabajar con puertas nuevas y sin pintar, lo primero que debe hacerse es preparar la superficie de madera, alisándola pasando una lija apta para ese material, siguiendo siempre el sentido de las vetas.

puerta madera interior

En cuanto al modelo de lija más recomendado para esta labor, se puede usar una para metales número 100. Si bien existen hojas abrasivas especiales para madera, las aptas para superficies metálicas ofrecen la ventaja de ser más resistentes y duraderas.

Para verificar si el trabajo de lijado se ha hecho correctamente, se puede humedecer la puerta de madera con un paño embebido con agua limpia para dejar en evidencia las rayas que pudieran haber quedado.

Una vez que se ha repasado la puerta, se procede a eliminar todo el polvo producido por la operación de lijado con la ayuda de un cepillo, para luego lavar la superticie con agua y detergente y dejar secar. Este último paso es importante, ya que evita que quede algún resto de madera que luego pueda ser arrastrado por el pincel o el rodillo y termine arruinando el trabajo de pintura.

Antes o después de pasar la lija, si la madera presenta algunas grietas o rayas, éstas deben rellenarse con masilla, si es posible del mismo color de la puerta.

Una vez que se ha lijado y limpiado toda la superficie de la puerta nueva, se aplica una mano de sellador para cerrar todos los poros y para darle mayor uniformidad a las caras a pintar, incluidos los bordes superior, inferior y laterales.

El siguiente paso consiste en pintar la puerta de madera con el color y el tipo de pintura seleccionado, pudiendo usar para ello pincel, rodillo o pistola. En este punto es importante realizar el trabajo respetando las instrucciones de uso y tiempos de secado informados por el fabricante, además de retirar todos los accesorios de la puerta (picaportes, pomos, embellecedores,etc.) o cubrirlos con cinta.

Si la puerta de madera sobre la que se va a trabajar es muy vieja y la pintura que la cubre se encuentra en mal estado, ésta debe eliminarse mediante el uso de algún decapante. Una vez aplicado dicho producto, se debe esperar por el tiempo señalado por el fabricante antes de proceder a raspar con la espátula para eliminar tanto la pintura deteriorada como los desconchones y posibles abombamientos superficiales.

Para asegurarse de quitar aquellos restos poco fijos que pudieran haber quedado después de emplear la espátula, se pasa un cepillo por toda la superficie, y luego se lava todo con una mezcla de agua y detergente.

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Una vez cumplidos estos pasos, se puede proceder al lijado y sellado de la puerta, además de la reparación de las posibles grietas o rayones con masilla especial para este tipo de material, tal como se indicó en el caso de las puertas de madera nuevas.

Finalmente, sólo queda aplicar la pintura correspondiente, empleando al menos dos manos para asegurar una cobertura total y homogénea de la superficie, dejando pasar el tiempo de secado recomendado por el fabricante entre la aplicación de la primera y segunda capas.

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