Cómo remover la pintura de un muro de ladrillos

Ya sea para darle un atractivo “toque decorativo industrial” a una habitación, o para cambiar los colores ya desvanecidos por el paso del tiempo, el trabajo de remover la pintura de las paredes de ladrillos puede ser un trabajo que demande importantes dosis de paciencia para que la superficie no resulte dañada.

Para dejar el ladrillo al descubierto, libre de cualquier rastro de la pintura anterior, se necesitará utilizar un decapante o removedor específicamente desarrollado para el tipo de material sobre el que se va a trabajar, ya que el uso de otro producto podría resultar dañino para la estructura interna del ladrillo, o podría alterar o manchar su color original.

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Tampoco se recomienda el uso de materiales demasiado abrasivos para raspar la pared pintada, sobre todo si se desea tener una pared con ladrillo desnudo y no aplicar una nueva capa de color. Este modo de trabajo también puede provocar una deformación de los bloques.

Además del removedor de pintura adecuado, se necesita contar con un pincel para su aplicación, algunas espátulas planas de diferentes tamaños, de menor o igual ancho que cada ladrillo, un cepillo de cerdas firmes o metálicas, cinta de enmascarar, lona o tela plástica del tamaño suficiente para cubrir el piso del lugar, y elementos de protección (guantes, barbijo o máscara, y gafas de seguridad).

Antes de comenzar con el trabajo de quitar la pintura propiamente dicho, se deben retirar los muebles y cuadros, y luego cubrir el suelo y otras superficies con la lona o tela plástica para evitar que se manchen con las gotas de decapante o restos de la pintura retirada.

Es recomendable remover la pintura de las paredes de ladrillos durante los días cálidos y con buen clima en general, de manera que no haya vientos o humedades que puedan afectar el resultado final. Si se trabaja en interiores, es conveniente trabajar con las ventanas abiertas paa asegurar una buena ventilación.

Las tapas de enchufes y llaves eléctricas se pueden cubrir utilizando la cinta de enmascarar (también conocida como cinta de pintor), que también puede utilizarse para fijar los bordes de la lona al zócalo de la pared.

A continuación, se frota el muro de ladrillos el cepillo de cerdas fuertes para quitar el polvo y la suciedad de la superficie, dejándola lista para el siguiente paso, que consistirá en aplicar el removedor con el pincel, pasándolo por el frente y los lados sobresalientes de los ladrillos.

La cantidad a utilizar de decapante dependerá de las indicaciones del fabricante, sin dejar que gotee pero con el pincel lo suficientemente cargado como para distribuir una capa bien gruesa sobre la pintura que se desea retirar.

Para asegurar un buen trabajo y al mismo tiempo utilizar una cantidad racional del producto, se lo debe mezclar bien con la ayuda de una vara.

Una vez que se cubrió la pared de ladrillos con el removedor, se debe dejar que mismo actúe por el tiempo recomendado por el fabricante, que puede variar de una a cuatro horas.

Después de ese tiempo, se puede raspar la pared con una espátula ancha para sacar las capas de pintura antigua, continuando hasta que se haya podido levantar la mayor cantidad del material colorante. Con la ayuda de las espátulas más pequeñas se puede limpiar las juntas o los bordes de los ladrillos.

Si no se desea utilizar espátulas, se puede recurrir a las cintas o tiras removedoras, que se aplican por lo general según se vaya pincelando con el removedor y se las presiona contra el frente y los lados de los bloques. En este caso, es mejor trabajar en zonas alternadas en dos o tres tandas para asegurarse de quitar toda la pintura al jalar de ellas. Esta técnica requiere cierta experiencia.

Cómo remover la pintura de un muro de ladrillos: Limpieza final

Después de haber raspado la superficie con las espátulas o haber quitado la pintura con las tiras, se puede repasar todo con el cepillo para quitar tanto la pintura como los restos del removedor.

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Finalmente, se lava toda la pared de ladrillos usando un cepillo o escoba de cerdas medias con agua tibia mezclada con detergente, para luego enjuagar con agua corriente.

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