Cómo proteger la madera del ataque de hongos e insectos

Insectos, hongos y algas son algunos de los factores externos que pueden amenazar la integridad y aspecto de los distintos componentes de madera de una casa, como paredes, vigas, techos, muebles y aberturas, entre otros.

Prevenir la aparición de estos peligros o combatir su presencia no requiere demasiada ciencia, gracias a que en la actualidad existen distintos productos comerciales con propiedades insecticidas y fungicidas de fácil aplicación.

madera-hormiga

Estos productos, conocidos como preservadores y curadores, pueden aplicarse antes o después de la instalación de la madera, para crear una capa protectora que evite la penetración e instalación de colonias de insectos xilófagos (termitas, polillas, taladros de pino, u hormigas, abejas y avispas carpinteras, etc.), o de hongos y algas; o para curar el material si es que ya se ha producido una infestación.

Algunos de estos preservadores tienen la ventaja adicional de actuar como hidrorrepelentes, lo que significa que, una vez aplicados, limitan considerablemente la penetración del agua en los poros y capilaridades de la madera.

Esta cualidad los convierte en la protección adecuada para aquellas estructuras o piezas de madera ubicadas en el exterior de la vivienda, que son las más expuestas a las lluvias. evitando con ello que se produzcan hinchamientos y otras deformaciones causadas por la filtración de humedad.

Para que estos productos cumplan con mayor eficacia su función de prevenir y combatir los ataques de insectos y hongos es importante que la madera a tratar esté bien estacionada y limpia. Esto último implica la eliminación de todo resto de barnices, pinturas, lacas, tintas o cualquier otro tipo de recubrimiento, y del polvo, suciedad, grasas o aceites.

Si la madera a tratar es nueva y aún no ha sido invadida por una plaga o enfermedad, conviene hacer un tratamiento preventivo, aplicando un litro del preservador cada tres metros cuadrados, o la dosis recomendada por cada fabricante.

El producto puede aplicarse usando pincel o sumergiendo la madera en el barniz protector.

Si se recurre al pincel, suele recomendarse poner al menos tres manos abundantes, con un intervalo de tiempo entre una capa y otra según lo indicado en el prospecto.

Si se decide usar la técnica de inmersión, las maderas deberán sumergirse por el tiempo aconsejado por el fabricante del producto.

Si la intención es curar la madera que ya ha sufrido el ataque de xilófagos u hongos, se puede aplicar tres manos abundantes de curador, asegurándose de que el líquido penetre bien en las perforaciones, fisuras o grietas presentes en la madera, que son las vías de acceso o salida de los nidos y galerías excavadas por los insectos.

Algunos productos también permiten ser inyectados en la pieza de madera a trazar, en cuyo caso deben realizarse orificios cada 30 centímetros con una profundidad equivalente a dos tercios del espesor de la madera a curar. A continuación se inyecta el químico y se tapan los agujeros con tarugos de madera embebidos en el producto.

Una vez terminada la etapa de tratamiento de la madera, se puede restaurar las áreas deterioradas aplicando masilla para maderas. Después de que el parche ha secado, se lija, se limpia y se aplican las tres capas del preservador sobre la parte reparada.

tratamiento-madera

En todos los casos, es conveniente dejar transcurrir el tiempo necesario para que el preservador curador tenga un mejor efecto mientras se seca, antes de aplicar un nuevo recubrimiento de barniz o pintura sobre la madera.

Dado que se trata de químicos insecticidas y fungicidas, deben respetarse todas las indicaciones de seguridad dadas por el fabricante para evitar accidentes por inhalación, ingesta o contacto directo de la piel con el producto.

Recibí nuestros articulos gratis