Limpieza y mantenimiento del parquet de madera

El parquet es, posiblemente, el piso de madera más conocido, y dadas las características físicas de dicho material demanda cuidados constantes para mantener su elegante aspecto y conservarse en condiciones óptimas a pesar de los factores ambientales y el paso del tiempo.

Ya en otro post hemos enumerado algunos trucos económicos para reparar los rasguños o rayones que pueden marcarse en un piso de madera, por lo que en esta oportunidad se explicarán otros métodos comunes para su limpieza y mantenimiento.

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En primer lugar, suele recomendarse colocar un felpudo o alfombrilla ante la puerta de entrada de la vivienda, para evitar que el agua y los rastros de barro, tierra o piedrecillas adheridas a la suela del calzado de calle tomen contacto con la superficie de madera y terminen dañándole.

Hay que recordar que la humedad es uno de los principales enemigos de los pisos de madera, aunque en la actualidad existen tratamientos accesibles para impermeabilizarlos completamente.

En el caso del parquet, ese factor puede provocar el levantamiento, el combado, e incluso la pudrición de las tablas. Por eso es importante no usar mucha agua para limpiar el piso, y en caso de producirse el derrame de algún líquido, el mismo debe limpiarse y secarse de inmediato para evitar que el elemento húmedo se infiltre.

Para asegurarse de que no han quedado resquicios de agua en los huecos o aberturas, se puede utilizar un secador de pelo, evitando que el aire caliente queme la madera.

Los cambios que se registran en los niveles de humedad en el ambiente también inciden en la estabilidad material del parquet, haciendo que las tablas se contraigan o expandan según las variaciones. Afortunadamente, se puede limitar estos efectos mejorando la ventilación y calefacción durante los períodos con mayor humedad ambiental, o utilizando un humidificador para compensar la sequedad del ambiente.

Otro factor ambiental a controlar para una mejor conservación del piso de madera es la incidencia prolongada de los rayos del sol sobre el mismo, que provoca la pérdida del color y en algunos casos contribuye a que el material se reseque y termine dañado.

Los golpes y roces de objetos de mucha dureza o con partes agudas son la principal causa de las marcas y roturas en el parquet. Por eso se recomienda colocar fieltros resbaladizos debajo de las patas de los muebles para que su desplazamiento sea más fácil y provoque rayones; también es importante evitar el uso de tacones finos cuando se transita sobre el suelo de madera.

El pulido y barnizado son otras de las labores que demanda el mantenimiento del parquet, y las mismas pueden realizarse cada diez años o cuando las señales de envejecimiento del material se hagan evidentes. También es necesario aplicar al menos dos capas de barniz (que es más resistente que el aceite) para que el lijado sea duradero y tenga el mejor aspecto.

Limpieza del piso de parquet con aspiradora o mopa

Hablando de la limpieza de este tipo de piso de madera, se aconseja no utilizar la escoba o escobillón para recoger el polvo y la suciedad, ya que dichos instrumentos de limpieza, junto a la pala o el recogedor, suelen arrastrar las partículas, actuando como un elemento abrasivo que remueve de a poco la capa de barniz de la madera.

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En lugar de esos elementos, es mejor recurrir al uso de una aspiradora o de una mopa especial para parquet apenas humedecida con algún producto específico para ese tipo de suelo, o en su defecto con una mezcla de agua con un chorro de vinagre.

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