Cómo reemplazar baldosas dañadas en un piso

Ya sea que se originen por el golpe de un objeto pesado,  una mala colocación, una base inadecuada, o simplemente por el desgaste propio del tiempo, las quebraduras de las baldosas no solo afectan la estética de los pisos, sino que  también pueden generar problemas de filtraciones.

Por eso es importante reemplazar las piezas dañadas lo antes posibles, siendo aconsejable disponer en casa de algunas baldosas del mismo juego de repuesto, porque existe el riesgo de no poder obtenerlas en el mercado (sobre todo si el piso fue colocado hace muchos años).

Cómo reemplazar baldosas dañadas en un piso

baldosas-rotas

En primer lugar, hay que retirar cuidadosamente la baldosa rota, evitando causar daños en las losetas que la rodean. Para ello, se debe quitar la lechada, que es el cemento depositado en las uniones de las baldosas.

Esta operación se puede hacer utilizando una espátula o un raspador de lechada, pasando la punta por el medio de la misma. Dependiendo de su dureza, puede ser que se necesite hacer varias pasadas para removerla completamente.

raspador

A continuación, se debe proceder a la rotura total de la baldosa, colocando un puzón en el centro y dando un golpe seco con el martillo. Luego se toma un cincel para terminar de despegar todos los trozos de adentro hacia afuera.

rotura baldosa

Una vez retirados los restos de la baldosa, hay que deshacerse de todos los vestigios del cemento o pegamento anterior usando el cincel, para que la superficie de la losa quede lisa y uniforme para que no queden zonas huecas que puedan aflojar la nueva pieza o generar roturas en el futuro.

La labor de limpieza se completa pasando un cepillo de cerdas duras para retirar el polvo y asegurar un mejor agarre del pegamento a colocar.

Para adherir la baldosa al suelo, se puede emplear cemento o algún pegamento específico para este tipo de materiales (en las ferreterías se pueden obtener distintos productos de este tipo).

Si se va a trabajar con cemento, se debe humedecer primero las superficies a unir (el hueco en el suelo y la parte posterior de la nueva baldosa) y se aplica una fina capa de la argamasa sobre ambas. El método más apropiado para hacerlo es con una llana con dientes cuadrados, que permite una mejor distribución del cemento.

maza_baldosa

Posteriormente, se debe colocar la baldosa en el hueco, presionando con fuerza suficiente para asegurarse de que quede al mismo nivel que las demás losetas. En este caso se pueden aplicar unos leves golpes con una maza de goma.

Es importante retirar el excedente de cemento o pegamento que escape por las junturas y dejar secar bien antes de aplicar la lechada, que se distribuirá sobre todas las baldosas, tanto sobre la nueva como las antiguas de alrededor.




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