Consejos para pintar la chapa galvanizada

Desde hace años, la protección del acero frente a la corrosión implica normalmente el uso de la galvanización, un proceso que consiste en la inmersión de las piezas o materiales a proteger en baños de zinc fundido, creando un recubrimiento que evita el desarrollo del óxido de hierro.

A raíz de esto, las chapas galvanizadas se caracterizan por tener una vida útil más prolongada que otros materiales de acero, por lo que es común verlas en cerramientos verticales, revestimientos, canaletas, techos, galpones, etc.

Consejos para pintar la chapa galvanizada

Si a estas superficies se se les aplica una capa de pintura, su resistencia y durabilidad no sólo serán mayores, sino que también pueden ganar un mayor valor estético.

Cuando la pintura y el acero galvanizado se utilizan juntos, el control de la corrosión proporcionado es superior a cualquiera de los sistemas utilizados solos, debido a que la pintura ralentiza la velocidad a la que se consume el zinc del galvanizado, lo que amplía grandemente la vida de la chapa.

Sin embarco, debido a que las superficies de las chapas galvanizadas tienen poca porosidad, es importante prestar atención a los siguientes consejos para saber qué tratamientos se deben aplicar para asegurar un buen resultado final.

Si una chapa galvanizada no es preparada y pintada correctamente, tenderá a sufrir desascaramientos con el tiempo. Por eso se recomienda limpiar las superficies metálicas galvanizadas nuevas con un desengrasante a base de agua para eliminar cualquier aceite o contaminante que pudiera estar depositado en la superficie.

Una vez que el metal se ha secado, se humedece un paño con vinagre blanco y se repasa la chapa. El ácido presente en el vinagre sirve para “grabar” la cobertura del metal, ayudando a una mejor adherencia de la pintura.

Después de la limpieza, se vierte agua sobre toda la superficie para que arrastre cualquier rastro de polvo o partículas desprendidas, dejando secar por un día.

En chapas galvanizadas más antiguas donde el recubrimiento de zinc ha comenzado a descomponerse (fenómeno conocido como óxido blanco), conviene utilizar un cepillo de alambre o un papel de lija de grano fino para quitar la película blanca antes de limpiar la chapa como se indica en el párrafo anterior.

Imprimación y pintado de las chapas galvanizadas

Una vez que el metal se ha limpiado y secado, se puede aplicar una capa de imprimación de látex exterior específica para metales galvanizados y se deja secar por el tiempo indicado por el fabricante.

A continuación, se aplican dos capas de una pintura de látex para exteriores de alta calidad, usando para ello un rodillo de pelo largo.

No conviene pintar las chapas galvanizadas bajo los rayos directos del sol, ya que este factor puede afectar la correcta adherencia del látex porque los solventes incluidos en él se evaporan rápidamente.




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