Decoración: Cómo revestir una pared con telas

Cubrir las paredes con telas es un buen recurso para renovar el aspecto general de una sala o habitación sin necesidad de hacer una gran inversión de dinero y trabajo. Otra cualidad de este recubrimiento reside en el hecho de que puede retirarse con suma facilidad y ayuda a mantener intactos los muros originales.

Esta técnica de decoración puede ser una buena alternativa para quienes arriendan una casa o departamento y no tienen permitido pintar las paredes del mismo, o para aquellos dueños de casa que simplemente desean darle a su vivienda un estilo más rico y lujoso sin caer en grandes gastos. Además, ofrece la ventaja de que las telas, una vez retiradas, pueden lavarse y utilizarse para otros fines.

Decoración: Cómo revestir una pared con telas

telas pared

Para revestir una pared es preferible utilizar tela de algodón ligero, que no se estira. Antes de su colocación se la debe lavar en agua tibia, secarla y plancharla para remover cualquier arruga que pudiera haber quedado.

Para calcular la cantidad de tela que se va a precisar para este trabajo se debe medir primero el ancho de la pared y dividirlo por el ancho de la tela (en los comercios pueden obtenerse con medidas que van de los 90 cm a los 150 cm de ancho). Esta operación permite determinar cuántos paneles se necesitan para cubrir el muro. Cada uno de estos paneles deberá tener la altura de la pared más un margen de 5 cm.

Antes de proceder a revestir una pared con telas es necesario asegurarse de que la superficie no tenga ninguna imperfección que pueda afectar la calidad del trabajo final o la integridad del material (filtraciones de humedad, ondulaciones, grietas, etc.).

También es importante que el muro a cubrir esté libre de suciedad, polvo o grasa para garantizar la correcta adherencia de los paneles de género, debiendo realizarse un buen trabajo de limpieza con la ayuda de una esponja o un trapo embebidos en agua con detergente para platos, para luego enjuagar y dejar secar completamente.

A continuación, se procede a aplicar el pegamento sobre la pared. El material más recomendado para este trabajo es el almidón líquido, debido a que no sólo le otorga rigidez y adherencia a la tela, sino que también resulta muy fácil de lavar, permitiendo la reutilización de la tela en caso de que se decida retirarla.

Revestir una pared con telas: Colocación de los paneles y alisado

El almidón líquido se vierte en una bandeja de pintura y se aplica inicialmente en la mitad superior de la pared con un rodillo, para luego colocar sobre la misma la parte superior del panel de tela, aplanando las arrugas con las manos o con la ayuda de un alisador, empujando del centro hacia los bordes para expulsar las burbujas de aire que se hubieran formado entre el muro y el panel.

Acto seguido, se aplica una capa de pegamento sobre la parte inferior del muro para completar la colocación de todo el panel y alisarlo totalmente. A continuación se pasa el rodillo con almidón líquido sobre la cara exterior del revestimiento de tela asegurándose de que no queden arrugas u otras imperfecciones.

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Esta misma operación se repite hasta cubrir toda la pared, sobreponiendo cada panel por unos 5 o 6 mm.  Como medio de ayuda para mantener la tela en su lugar por el tiempo que el almidón líquido demore en secarse (12 horas, aproximadamente), se puede fijar cada panel con tachuelas en los extremos.

Una vez que el pegamento se ha secado, se puede cortar el exceso de tela que haya quedado en los bordes superior e inferior de la pared, y también retirar las tachuelas.





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