Cerco vivo para combatir el calor en verano

Contar con un cerco vivo es una estrategia magnifica para combatir las altas temperaturas en verano. Este elemento, decorativo y altamente funcional, ofrece una eficaz regulación térmica de manera inmediata y económica.

Un cerco vivo es básicamente una barrera vegetal que delimita un espacio, ya sea a modo perimetral o como decorativo de los exteriores de la casa. Por otra parte brinda aislamiento acústico y ofrece privacidad de manera natural.

En zonas rurales o en estancias de fin de semana, los cercos vivos son una forma tradicional de delimitar la propiedad, mientras que en las ciudades este tipo de cerramiento es menos visto y en su lugar se colocan macetas, jardines verticales o simplemente la división está marcada por las paredes de medianera colmadas de enredaderas.

El cerco vegetal y la regulación de la temperatura

La efectividad de un cerco vegetal en la regulación de la temperatura se debe a que las plantas condensan la humedad ambiente en las hojas, por ejemplo en el caso de una enredadera que crece sobre una pared, transmite esta humedad a la superficie de apoyo y la mantiene fresca, lo que se traduce en ambientes con menor temperatura.

Paralelamente a esto, las hojas de las plantas hacen de parasol, evitando que los rayos solares lleguen a la pared y por ende, calienten el hogar.

Cabe destacar que antes de colocar una enredadera, es crucial el instalar un revestimiento si es necesario, ya que de este modo se mejora el aislamiento térmico y se evitan posibles daños que pudiese ocasionar la planta.

Otra forma de plantar cercos vivos es mediante macetas que rodeen la casa, sobre todo en la parte que mayor cantidad e sol recibe al día. Es importante tener en cuenta que no se bloquee la circulación de aire, en caso de que la entrada del viento sea la parte más asoleada, las plantas deberán ser bajas.

Las plantas ideales para un cerco vivo

Por lo general se usan plantas como:

  • Melaleuca
  • Óleo texano
  • Laurel de flor
  • Jazmín amarillo
  • Buxus

Las opciones son muy variadas, estos son solo unos ejemplos, ya que la elección depende de las características que se desean en el cerco, como altura, estilo, floración, entre otras cosas.

Lo ideal es que las plantas del cerco viviente sean capaces de soportar sol directo pero también se mantengan saludables a media sombra. Lo idóneo es consultar con especialistas sobre las variedades de plantas que se puedan llegar a conseguir y sean óptimas para este fin, en cada zona de residencia, de modo tal que se pueda asegurar su permanencia y funcionalidad.

Fuente: Punto Deco

Foto: Freepik

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